Una Vida Escondida En Cristo
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Pero uno de estos gloriosos días, Jesús vendrá de la Presencia de Dios, y todo lo que fuimos en nuestro mejor momento, a eso regresaremos y estaremos con Él para siempre. ¡Aleluya!
¿De qué son hechos estos cuerpos? Un poco de luz cósmica, unos cuantos átomos y petróleo y todo eso, junto, que Dios tomó del polvo de la tierra, y pintó un cuadro. Y solo estamos viviendo ahora en el negativo. Y algún día glorioso la muerte desarrollará el cuadro, y regresaremos nuevamente en un cuerpo glorificado nuevo, para jamás envejecer, nunca más enfermar, nunca más sentir tristeza.
Le conviene, hermano, entrar por el velo del atrio, dejar afuera el mundo que lo rodea y consagrarse a Cristo, y vivir una vida consagrada. ¿No cree Ud.? Seguro, así es.
¡Oh, esa es la vida para vivir! ¿Cuántos aquí dicen: “Hermano Branham, por la gracia de Dios me gustaría vivir esa clase de vida?”. Levanten la mano: “Me gustaría vivir esa clase de vida”. Dios los bendiga. Yo creo que necesitamos eso, ¿verdad?