Una carta para Jesús

Han pasado muchos años desde que el Hermano Branham escribió una carta muy importante y la clavó en un árbol para oír algo de Dios. Hoy en día esa historia se ha extendido por el mundo y sigue produciendo un efecto en los hijos de Dios, incluido este niño.

Esta mañana, les pedí de tarea a mis niños que le escribieran una carta a alguien en su diario. Uno le escribió a su papá, otro a un buen amigo y mi segundo hijo —Benjamín, de diez años— a Jesús.

Cuando iba a salir a la tienda por algo de comida para el almuerzo, encontré una carta pegada a un árbol de nuestro jardín. Escribió una para dejarla en su diario ¡y otra en el árbol!

Su papá lleva prácticamente desempleado desde enero de este año, esforzándose mucho como trabajador autónomo. Últimamente, todos hemos contraído resfriados que siguen prolongándose. 

Esto es lo que decía la carta:

Querido Jesús:

Por favor, ayuda a papá a conseguir un buen trabajo y, por favor, límpianos de todos nuestros pecados. Si recibes esta carta, por favor, contéstala y escríbelo en el pedazo de papel.

Con amor,

Benjamín

Y escribí mi oración; dije: “Dios, he sido un hombre terrible. Si tan solo me perdonas”. La tomé y la clavé en el árbol. No sabía cómo pedirle. Pensé: “Si Él pasa por aquí, podrá leerla y sabrá que estaba arrepentido por lo que hice”. No sabía cómo orar. Pero el Dios del Cielo lo entendió y salvó mi alma perdida. Sí. Sí, señor (56-0902).

Estaba ansiosa por compartir esto, pues fue una gran fuente de bendición y de ánimos para mí, ya que, aunque no siempre siento que hago un buen trabajo al criarlos, sí están aprendiendo.

Desde que vimos algunos videos de las madres del último campamento de Still Waters y nos enteramos de que cada mañana algunas escuchan aproximadamente diez minutos del mensaje del cuestionario, nos animamos a hacer lo mismo con nuestros niños. ¡Y está dando resultados!

Dios los bendiga,

Australia Occidental

Juan quizás dijo algo así. Dijo: “Saben, cuando yo era un niño, vivíamos cerca de Jericó. Recuerdo que mi madre judía solía arrullarme en la tarde, en mi siesta de la tarde. Solía mirarla a los ojos y ella me contaba historias de la Biblia”. Y, saben, es algo bueno para que la madre haga con su niño. “Instruye al niño en su camino”. Sería mejor que encender el televisor y ver alguna de esas cosas que se presentan en—en la televisión. Sería mejor si Ud. le leyera una historia de la Biblia, pues eso se está grabando en su mentecita (Llamando a Jesús a la escena, 64-0319).

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